La Policía Nacional ha desmantelado una extraña red de estafadores inmobiliarios que operaba en colaboración con otra trama de falsificadores de DNI. Los timadores ofrecían viviendas en venta o en alquiler en conocidos portales de Internet. Cuando llamaba algún interesado preguntando por una casa concreta, los tramposos le pedían una prueba para saber si eran compradores solventes. En concreto, les reclamaban el estadillo de una transferencia de una elevada cantidad que los interesados debían hacer a un familiar o un amigo. De este modo, los vendedores certificaban que el cliente tenía dinero.

Cuando recibían el estadillo, sin embargo, los estafadores utilizaban los datos que en él aparecían para otros fines. Enviaban la información al grupo de falsificadores, que elaboraba en tiempo récord un DNI con el nombre y los apellidos del receptor de los fondos, que siempre se remitían a través de una empresa de envío de dinero. Una persona de la organización se desplazaba entonces hasta la mercantil financiera y recogía el montante en nombre del verdadero titular, que cuando posteriormente acudía se enteraba de que alguien había retirado ya la remesa.

Cada miembro de la banda, según fuentes de la investigación, se encargaba de un cometido

Los agentes de la Unidad de Investigación Tecnológica (UIT) de la Policía, responsables de las pesquisas, han detenido a una docena de personas, que durante los últimos cinco años han estafado a ciudadanos de España, aunque también de otros países como Francia, Japón, Estados Unidos, Alemania, Australia y Nueva Zelanda. Cada miembro de la banda, según fuentes de la investigación, se encargaba de un cometido. Unos eran los responsables de insertar los anuncios en los portales, otros cogían el teléfono a los interesados y les indicaban lo que tenían que hacer, unos terceros hacían las falsificaciones y otros iban a recoger el dinero.

Parte del dinero era posteriormente remitido por el líder de la organización a Nigeria a través de cuentas bancarias creadas 'ad hoc' a nombre de otras personas que también eran captadas para este fin concreto. Los falsificadores, por su parte, eran subcontratados por los timadores. No trabajaban únicamente para estos últimos, por lo tanto, sino que también se dedicaban a hacer permisos de residencia falsos, documentos para que extranjeros entraran en España para delinquir y otras cosas. Los falsificadores cobraban entre 300 y 500 euros por cada carné que realizaban, aunque en ocasiones elevaban el precio hasta los 3.000 euros en función del número de intermediarios implicados.

Los investigadores calculan que medio centenar de víctimas han podido ser estafadas por esta organización que actuaba a través de Internet

En el dispostivo policial desplegado para detener a los miembros de la trama, los agentes hicieron ocho registros en los que se incautaron de ordenadores, aplicaciones de edición fotográfica, impresoras, plastificadoras, sellos, luz ultravioleta, guillotinas, tarjetas de plástico, fundas, documentos ya falsificados, teléfonos móviles, tarjetas SIM, dispositivos informáticos, justificantes de cobro, facturas falsas y estadillos de cuentas bancarias. Los investigadores calculan que han podido ser estafados por esta organización medio centenar de víctimas.

Artículo publicado en: El Confidencial

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