El censo de inmuebles de Barcelona llevaba 16 años sin actualizarse. Y la revisión de su valor catastral afecta a que los propietarios de un inmueble paguen más o menos en impuestos como el IBI, la plusvalía municipal o el ITP (porque es la base imponible de estos tributos). El Ayuntamiento de Barcelona fue uno de los municipios que solicitó al Ministerio de Hacienda un ajuste catastral de la ciudad y una vez hecha la revisión, la subida del IBI de 2018 no tendrá ningún efecto para el 96,4% de inmuebles, ya que el Ayuntamiento impide subidas en aquellos hogares en que el valor catastral sea inferior a 300.000 euros (600.000 euros de valor de mercado).

El alcalde en funciones de Barcelona, Gerardo Pisarello, presentó ayer los resultados de dicha revisión y explicó que el IBI no subirá para esos inmuebles cuyo valor ha aumentado. Pese a ello, tras la revisión, bajará el número de inmuebles que congelarán su recibo del IBI, y prevé reducir sus ingresos unos 30 millones de euros menos en 2018 por este impuesto de los 650 millones totales. Según Pisarello, esta pérdida se compensará con el aumento de las plusvalías.

En Barcelona hay censados 1,1 millones de inmuebles, de los cuales 673.393 son viviendas. Del total de las fincas censadas, la media del recibo del IBI estaba en 567 euros y ahora pasará a 569 euros, un alza del 0,3%. En lo que respecta a los pisos (650.420) en propiedad horizontal, el recibo pasará de 478 a 477 de media, un 0,2% menos. En industria es donde más se notará la bajada del recibo medio, pasando de 4.490 a 2.368 euros, un 47,3% menos.

Otro de los principales resultados que se desprende de la revisión es que el 19% de media de incremento global de los valores catastrales (una subida que se aplicará gradualmente en los próximos diez años) es "inferior al incremento lineal del 21% realizado en 2014 y 2015", ha puntuado Pisarello.

Una de las novedades que introduce la nueva Ponencia del catastro es que, por primera vez, se diferencian los pisos turísticos de los residenciales en su valoración. Por otro lado, el 47% de las casas de Barcelona estaban sobrevaloradas, especialmente en los barrios más vulnerables. Según los usos, el 24% de los inmuebles residenciales ha bajado de valor, un 91% de los industriales, 89% de los aparcamientos, un 69% de los comercios y un 64% de las oficinas.

Para Pisarello, el objetivo de esta revisión tiene que servir para poner "en consonancia con la política fiscal que defendemos: progresiva y equitativa, y no penalice a los que peor lo han pasado con la crisis". Una de las lecturas que dio a conocer el alcalde en funciones es que estos valores catastrales están desequilibrados respecto al valor de mercado. Mientras que en algunas zonas el valor catastral está por debajo del 45% del mercado, en otras zonas está al 55% por encima.

La nueva ponencia de valores entrará en vigor el 1 de enero de 2018. Mientras tanto, el Ayuntamiento se encargará ahora de notificar los nuevos valores a los inmuebles a partir del próximo mes de julio. Además, tanto el Ministerio de Hacienda como el Ayuntamiento de la capital catalana pondrán en marcha una campaña de información y alegaciones que durará de julio a diciembre.

Artículo publicado en: Idealista.com

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