Para la gran mayoría de españoles, entender la factura de la luz es una ardua tarea.

A priori parece un documento complejo por la gran cantidad de términos que incluye. Consumos, potencia, distribuidoras, comercializadoras… Sin embargo, con un par de conceptos clave, es posible reconocer sin mucho esfuerzo qué es lo que pagamos a través del recibo eléctrico.

Para comprender la factura de la luz es imprescindible saber que la información se encuentra organizada por bloques. De forma que en un primer momento puedas conocer cuál es el resumen de la factura. Más adelante podrás comprobar en detalle qué es lo que engloba.

Por lo general, la factura de la luz tiene, al menos, dos páginas.

En la primera página del recibo encontrarás la información general de tu suministro de luz. Quién es el titular del contrato. Cuál es la comercializadora con la que tienes contratada la luz. Qué tarifa eléctrica tienes. O a qué periodo de facturación corresponde la factura.

El término de potencia y de consumo

Además, al principio puedes encontrar el desglose del importe total. Tanto en el término de potencia como en el de consumo.

  • El término de potencia es lo que pagas por tu potencia contratada. Es la parte fija de la factura de la luz, ya que hay que pagarla aunque no hayas consumido electricidad durante el periodo de facturación. Este término se calcula multiplicando el precio del kW de potencia de tu tarifa por tu potencia contratada y los días del periodo de facturación.
  • El término de consumo responde únicamente a lo que debes pagar por el consumo de luz realizado en casa durante el periodo de facturación. Esta es la parte variable de tu factura eléctrica, ya que depende del gasto que hayas hecho. En este caso, el importe correspondiente se calcula multiplicando el precio del kWh de tu tarifa de luz por el total de kWh consumidos.

Estos son los dos conceptos generales de la factura de la luz. Pero en el resumen también podrás comprobar qué parte del total corresponde al Impuesto sobre la Electricidad, al alquiler de contadores de luz y al IVA. El alquiler del contador es lo que pagas por que la distribuidora se encargue de su mantenimiento. La mayoría de los hogares tiene el contador en alquiler porque es más rentable pagar una cantidad muy baja en cada factura (alrededor de 1 €) y tener garantizado el arreglo en caso de problema.

Toda esta información puede aparecer acompañada de un gráfico en el que aparezca la evolución del importe de tus facturas de la luz en los últimos meses.

Los datos del contrato

Al final de la primera página se suele incluir el epígrafe de ‘Datos del contrato’. Este trata con profundidad todos los aspectos relativos al contrato de luz entre el titular y la compañía. Número de contrato, CUPS, tarifa de acceso eléctrica, peaje de acceso correspondiente, potencia contratada, tarifa de luz contratada, comercializadora que presta el servicio, cuál es la distribuidora de la zona…

En esta parte se incluirán también los posibles servicios de mantenimiento que el cliente tenga contratados. Ya que son servicios adicionales al suministro de luz.

En la segunda página de la factura tienes disponible el desglose de los distintos importes que conforman el recibo. Habitualmente, en la parte superior aparece un gráfico en el que se refleja a dónde se destina cada euro de la factura.

En esta página podrás comprobar si las operaciones realizadas para calcular el término de potencia y el término de consumo son correctas. Ya que ahí debe aparecer sí o sí el precio por el kW de potencia y del kWh de luz.

El CUPS, el elemento clave de tu factura

El CUPS es el Código Universal del Punto de Suministro. Que es como el DNI de la instalación eléctrica de tu casa. Un elemento indispensable para hacer cualquier tipo de gestión relativa a tu contrato de luz. Ya sea cambiar el titular. Contratar una nueva tarifa. O modificar la potencia eléctrica.

Cuando decimos que el CUPS es como el DNI nos referimos a que es único. Y a que permite a las compañías de luz localizar y diferenciar los distintos puntos de suministro (viviendas, locales, edificios, etc.) que están conectados a la red eléctrica.

El CUPS es propio de cada instalación. Es decir, es independiente de quién tenga la luz a su nombre. Este código lo asigna la distribuidora eléctrica en el momento en que se hace la instalación en la vivienda. Así, para saber cuál es el CUPS de tu casa será suficiente con comprobarlo en cualquier factura eléctrica anterior o actual. Sin tener en cuenta con qué compañía estuviera contratada la luz. O quién fuera el titular del suministro.

Si te acabas de mudar a un piso de alquiler o has comprado una vivienda y no tienes facturas anteriores, siempre puedes llamar a la distribuidora de luz y pedírselo. Y es que estas guardan en registro todos los CUPS asignados.

 

 

Artículo publicado en Fotocasa.es

 

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