¿Te imaginas poder controlar la cantidad de luz natural que quieres que entre por la ventana o tener la opción de decidir si calentar la casa sin calefacción, sino con la radiación del sol? Pues es posible.

Aunque parezca imposible, y bastante surrealista, ya existe la posibilidad de adquirir e instalar en las viviendas tradicionales este tipo de ventanas, más conocidas como ventanas inteligentes. ¡Ha llegado el momento de renovar las ventanas!

Desde hace tiempo, el sector de la construcción se ha focalizado en diseñar sistemas sostenibles, eficientes y sobre todo innovadores. Y poco a poco lo está consiguiendo: el urbanismo sostenible ya es una realidad.

A priori, las ventanas inteligentes pueden pasar desapercibidas, pero en realidad es que en su construcción permiten la incorporación de sensores, motores y otros elementos que hacen posible su control a través de teléfonos móviles o mandos a distancia. ¿Nos acompañas a descubrirlas?

¿Cómo funcionan las ventanas inteligentes?

Este tipo de ventanas funcionan con un interruptor que en cuanto se activa, en cuestión de segundos, el cristal produce unas reacciones químicas que aumentan la opacidad del vidrio e imposibilitan ver desde el exterior.

En líneas generales, destacan tres modos disponibles, que permiten elegir el que más convenga, en función de las necesidades de cada caso:

  1. Modo verano: permite dejar pasar toda la luz del exterior pero bloquea el calor.
  2. Modo invierno: deja pasar la luz y el calor.
  3. Modo siesta o dormir: bloquea tanto la luz como el calor.

¿Qué ventajas tienen las ventanas inteligentes?

Estas ventanas permiten hacer un uso más responsable de la energía, además de cuidar del medio ambiente. Instalándose en cualquier edificación, van a permitir que los lugares sean más confortables y, sobre todo, respetuosos con el entorno. Por lo tanto, contribuyen a mejorar la eficiencia energética de los edificios y las viviendas.

Asimismo, también hacen posible ahorrar una gran cantidad de dinero al pagar las facturas de la luz, gracias fundamentalmente a su funcionalidad de poder regular la luz y el calor.

En paralelo, la comodidad es un factor a tener muy en cuenta. No es lo mismo que para tener que bajar la persiana debamos levantarnos de la silla o de la cama a que si tenemos el mando a distancia o el móvil cerca podamos hacerlo sin la necesidad de movernos.

De igual modo, al tener instaladas tecnologías avanzadas en torno al sistema de alarma de nuestras casas, tendremos una mayor seguridad. Además, también tienen adaptados unos sensores de humo antiincendios que saltarán en caso de detectar algún incendio.

No menos importante es que estas ventanas aportan una mayor intimidad a los miembros de la casa, ya que cuando las activamos, nadie del exterior podrá ver a través del cristal.

Por otro lado, gracias a los materiales flexibles que las componen, no es necesario que la superficie donde deseemos instalarlas sea lisa; de hecho, pueden fabricarse ventanas curvas, puertas…

Sea como fuere, hay que tener en cuenta que emplear cualquier tipo de aislamiento térmico de la vivienda no sirve de nada si las ventanas están defectuosas o si permiten que se cuele el aire desde el exterior.

En definitiva, el mundo cada vez es más tecnológico. Y muchos sectores, como el de la construcción, ya han comenzado a diseñar sistemas que en el futuro se podrán adaptar sin ningún problema, como pueden ser estas ventanas inteligentes que tantas posibilidades nos ofrecen.

 

Fuente: Sandra Barañano, Directora técnica de Cuida Tu Casa

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